Lo mejor y lo peor que se ha podido ver en el Mobile World Congress

Ya se terminó el Mobile World Congress de Barcelona. La cita más importante de telefonía móvil del mundo ha cerrado sus puertas, no sin antes emplazar a los visitante a acudir el año que viene, que volverá a celebrarse en la ciudad condal. Como todas las ediciones, siempre es conveniente hacer un repaso de qué es lo mejor y lo peor que se ha podido ver, como hacen los compañeros de ABC.

José Manuel Nieves

Lo mejor

Sin duda lo mejor han sido las grandes presentaciones, encabezadas por SamsungSonyTelefónica Vodafone. Las dos primeras, por la calidad y las prestaciones de los nuevosGalaxy S9 y Xperia XZ2, dos «monstruos» telefónicos que han llevado la fotografía móvil al siguiente nivel. Las dos segundas, porque han abrazado la inteligencia artificial como nuevo paradigma para el desarrollo de la sociedad digital: Telefónica con su asistente Aura y Vodafone con su apuesta por el Internet de las cosas con su estrategia V by Vodafone.

Lo peor

Ha habido grandes ausencias en esta edición del MWC. Algunos gigantes como ATT o Verizon, por ejemplo, han brillado por su ausencia, igual que varias marcas de coches que asistían al congreso desde hace años y cuya ausencia en esta edición se ha dejado notar. Ford, por ejemplo, ha reducido notablemente el espacio de su stand, y Volkswagen no ha acudido en absoluto, aunque sí la marca Seat, que es del mismo grupo. Se ha notado también una menor afluencia de profesionales, aunque habrá que estar atentos a las cifras de participación. ¿Habrá tenido algo que ver la delicada situación política de Cataluña?

Jon Oleaga

Lo mejor

El Mobile World Congress sigue respirando optimismo, avance tecnológico y bonanza en el sector. Impulsado por la expectación y el cambio que supone el 5G, que abre la puerta a la cuarta revolución industrial, y a un miles de nuevos servicios y oportunidades de negocio para los integrantes del sector. Este año hemos podido ver y ser testigos del 5G de verdad, no como un proyecto o una teoría, sino como realidad palpable. Hecho que ha acelerado la carrera para su despliegue en el 2020.

Lo peor

La crispación política en Cataluña ha pasado factura al MWC. No ha habido incidentes, pero sí ha desviado la atención de los medios hacia un tema que nada tiene que ver con la tecnología móvil. Sólo había que seguir las redes sociales para corroborar que tras una información sobre el MWC le seguían comentarios políticos. Ada Colau no ha contribuido a relajar el ambiente, con el «desplante» en el acto de presentación del Rey. Los boicoteadores de la atención del MWC no son conscientes del gran beneficio que supone alojar un congreso de estas características para el conjunto de España, como imagen e ingresos, tanto directos estos cuatro días, como indirectos el resto del año.

José Manuel Sánchez

Lo mejor

Uno de los aspectos más interesantes de la feria ha sido que las nuevas redes móviles de quinta generación, el 5G como se conoce, ya han abandonado el concierto en laboratorios y empiezan a asentarse en un entorno real. Ya se conoce el estándar, aunque quedan algunos flecos por resolver y se desconocen muchos detalles técnicos todavía, pero ya se ve la luz al final del túnel. De productos, me quedo con el Samsung Galaxy S9 Plus como uno de los móviles que, sin duda, estarán a final de año en todas las listas de los mejores. Pese a su diseño continuista, el terminal está perfeccionado. Tiene una estética icónica y que no pasa por ahora de moda. Me interesa el comportamiento de su doble cámara, aunque no sé hasta qué punto es más un reclamo publicitario que de verdad ventajas reales y diferenciales. Otro producto que me ha llamado especialmente la atención es el Vivo Apex que, pese a ser solo un prototipo, exhibe nuevas posibilidades en esta industria.

Lo peor

Precisamente, la congelación de nuevas ideas y la paralización del ritmo de innovación se ha vuelto a percibir en este sector que busca ya un nuevo ángulo y materializar una transición hacia la era «posta smartphone». Pocas novedad destacadas que se demuestran en el constante copia pega de conceptos. Quedan pocos continentes a explorar, pocos frentes nuevos que abrir y cada vez menos islas que conquistar en la industria. Y eso se aprecia en detalles como que muchos teléfonos se parecen entre sí. Hasta «notch» del iPhone X, la llamada «ceja» que le confiere cierta personalidad se ha imitado ya en hasta once propuestas vistas en la feria. La inestabilidad política ha hecho, además, que se hablara más de otros temas que se verdad de tecnología. Y hasta incluso Aura, el proyecto de Telefónica, que podía haber sido una de las cosas más importantes se ha quedado en pañales con lo que de verdad se prometía hace dos años. Mala comunicación, mal enfoque y muchas dudas sobre la llamada Cuarta Plataforma.

Patricia Biosca

Lo mejor

Desde la perspectiva de alguien que pisa por primera vez el Mobile World Congress y que tiene esa sensación de ciervo cegado por las luces de un poderoso todoterreno, lo que más impacta es la percepción de espectáculo que se da, sobre todo, en los stands más grandes, con Samsung a la cabeza y como principal protagonista (la experiencia de realidad virtual propuesta por la surcoreana sumaba colas de metros en horas punta). Esa sensación de espectacularidad parece no haberse perdido a lo largo de los años, pese haber sido una feria predecible en la que casi todo estaba dicho de antemano. En el apartado de innovación, el impulso de las redes 5G, que serán el motor de la próxima tecnología, con el llamado «internet de las cosas» a la cabeza, ha sido uno de los puntos fuertes de esta cita, enfocada a un público profesional que, si buscaba bien, podía encontrar propuestas muy originales que ahora podrían considerarse locuras, pero quién sabe el camino que recorrerán.

Lo peor

Se echó de menos la presencia de grandes «gurús» que otros años estuvieron presentes y que colocaban en la mira pública al MWC. Aquellas ediciones en las que Mark Zuckerberg aparecía casi por sorpresa eclipsando los flashes, pero llamando la atención del resto del mundo que, aunque no construye la tecnología, es quien la compra. Quizá por ese enfoque hacia un público más especializado, todo parecía estar programado al milímetro, con pocos giros inesperados de un guión demasiado lineal.

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