Visita al Centro de Cirugía de Mínima Invasión Jesús Usón (CCMIJU) en Cáceres

Hay experiencias en la vida que impactan, que modifican la percepción que uno tiene de algunos temas y con las que sientes que sigue habiendo esperanza en el ser humano, aunque a veces algunos se empeñen en que no sea así. Y hace unos días tuvimos la suerte y el honor de poder vivir una de ellas, de la mano de una persona única y excepcional: Don Jesús Usón.

La semana pasada tuvimos la oportunidad de realizar una visita muy especial, guiados nada más y nada menos que por Don Jesús, a su Centro de Cirugía de Mínima Invasión en Cáceres.

Y os preguntaréis: ¿Qué es este Centro, a qué se dedica? Pues nadie mejor que su propia web para explicarnos en qué consiste y a qué se dedica este estupendo Centro de investigación (me permito la licencia de extractar el siguiente párrafo de la misma):

“El Centro de Cirugía de Mínima Invasión Jesús Usón (CCMIJU) es una institución multidisciplinar dedicada a la investigación, formación e innovación en el ámbito sanitario. Posee una dilatada experiencia en investigación traslacional, en varios campos de especialización: Laparoscopia, Endoscopia, Microcirugía, Diagnóstico y Terapéutica Endoluminal, Anestesiología, Farmacología, Bioingeniería y Tecnologías Sanitarias, Terapia Celular y Reproducción Asistida…”

“… La innovación y la formación médica son dos pilares fundamentales en la actividad del Centro de Cirugía de Mínima Invasión (CCMIJU). El objetivo de nuestro programa formativo es mejorar la calidad asistencial en los pacientes a través de técnicas innovadoras mediante la capacitación de cirujanos y otros profesionales sanitarios en nuestras instalaciones….”

Ésta es la descripción oficial y técnica, pero para nosotros este Centro es mucho más. Es una apuesta española de calidad por la ciencia, es la demostración viva de que es posible realizar un sueño cuando se pone ilusión, cariño, trabajo, esfuerzo y pasión por lo que uno hace. Y además hacerlo no bien, sino ESPECTACULARMENTE bien. Es situar, con un proyecto de alta calidad, a España en el mapa científico y tecnológico internacional y con nota alta, bueno, con matrícula. Es sinónimo de prestigio y categoría y un espejo en el que todos los que estamos vinculados de una u otra forma al mundo tecnológico deberíamos mirarnos.

Qué pena que no todos tengan la misma percepción de la importancia de un proyecto como éste en el corazón de la “lejana” y “olvidada” Extremadura, a la que sólo llegar en tren es ya una odisea. Qué intereses puede haber para que los medios de comunicación locales y nacionales no estén constantemente presumiendo y haciéndose eco de un Centro referente a nivel mundial en investigación y formación de élite, y lejos de eso, tengamos la sensación de que nadie sabe que existe. Al menos nosotros no sabíamos de su existencia antes de dar con él de manera circunstancial. Pues sí señores, existe, es nuestro, patrimonio de todos los españoles y existe gracias al empeño personal de un personaje excepcional: Don Jesús Usón.

Hombre renacentista de ética intachable, cirujano de profesión, pintor de afición, empresario de vocación y “extremaño” de DNI, este aragonés adoptado por Cáceres destila la ilusión de un niño a través de sus ojos centelleantes cuando nos cuenta todo lo que ha ido creando y desarrollando en este Centro y a lo largo de su carrera. Recorremos diferentes estancias en las que nos va mostrando y relatando con riguroso detalle las últimas tecnologías quirúrgicas, quirófanos de ciencia ficción, salas de conferencias y aulas innovadoras, tecnología 3D y móvil de última generación, habitaciones de 4 estrellas para residentes y alumnos y exposiciones pictóricas y culturales, todo ello en un bello recinto optimizado energéticamente, rebosante de luz natural, que representa un oasis tecnológico en la meseta extremeña.

Terminamos la visita con la firme decisión de encontrar alguna manera de poder colaborar en dicho proyecto, de poder aportar nuestro granito de arena en algo tan importante y poder aprender con alguien tan humano y especial como Don Jesús.

Durante todo el viaje de regreso a Madrid y los días siguientes, aún se notaba en nuestros rostros la energía de excitación, de admiración, de alegría y de orgullo de haber podido conocer el que probablemente sea uno de los mejores Centros de Investigación de Técnicas Quirúrgicas del mundo.

Si podéis, ¡no os lo perdáis!

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