Edward Snowden es por todos conocido por filtrar muchos secretos. Wikileaks es la plataforma mediante la que iban cayendo esas gotas de información, cuanto menos, polémica. Snowden se ha embarcado en un nuevo proyecto junto al ‘hacker’ Andrew Huang, consistente en un accesorio que aumenta la seguridad para impedir ser espiados. Los compañeros de El Mundo han publicado un artículo acerca de ello.

Esta herramienta comprueba que un teléfono que está en modo avión (sin conexiones con el mundo) realmente no está enviando ninguna información a espaldas de su propietario. Por ello, está pensado para periodistas, activistas por los derechos humanos y otras personas susceptibles de ser espiadas por sus actividades profesionales o por vivir en países con gobiernos autoritarios.

Por su aspecto, el accesorio parece una funda que aporta más batería al teléfono, pero en realidad está monitorizando los usos que hace de sus sistemas de Wi-Fi, conexión telefónica, bluetooth y GPS. Y al ser un proyecto de código abierto, la colaboración y las aportaciones de los usuarios o otros expertos en seguridad son más fáciles de integrar, al menos sobre el papel.

“Una buen porción de la vulnerabilidad se debe a la opacidad de los dispositivos modernos”, comentan Snowden y Huang en la web del producto. “Simplemente no hay herramientas disponibles a través de las cuales puedas determinar qué pasa por debajo del cristal y de los iconos, lo que impide el desarrollo de una comprensión de los estados peligrosos de un dispositivo”.

Hecho este accesorio, el siguiente paso de este tándem es lo que llaman un ‘Silent Phone’, un teléfono en silencio con todos los sistemas de comunicación desactivados. Esto es algo fácil de conseguir sobre el hardware de un iPhone, aseguran. La única forma de comunicación sería establecer una conexión por cable a través de una pestaña especial soldada al dispositivo y que lo haría anónimo al mandar las conexiones por distintos routers de la red de Tor.

El asunto de la seguridad personal en los dispositivos que se adquieren es muy complicado, no sólo por los conocimientos que hacen falta para asegurarse de que no está siendo monitorizado, sino también porque las compañías fabricantes, como Apple, podrían impedir fácilmente este tipo de cambios con algunos cambios en la construcción de su dispositivo.